martes, 19 de febrero de 2013

Anatomía humana y otros



Descubriendo una exposición en Vitoria sobre la historia de los juguetes, uno se da cuenta de que las canas que los peines intentan domar cada mañana tienen su motivo y su razón. Dentro de esos juguetes antiguos estaban dos que me trajeron al presente un montón de recuerdos con olor a infancia, bocadillos de Nocilla y pijamas de mañana de domingo. Los juguetes eran "Anatomía humana, desmontable y articulada" y "Microscopio 2002".


Un día, después de haberlo pedido durante mucho tiempo, las navidades nos trajeron a casa, a mi hermano y a mi, el juguete de "Anatomía Humana". Cuando lo tuvimos en nuestras manos, he de reconocer que esperábamos mucho más, su foto de la portada nos parecía que en el interior aguardaba una maravilla escondida que luego se convirtió en trozos de plástico del que sólo salvamos al esqueleto para que peleara contra nuestros Geyperman.


Y es que después del impacto inicial de recibir el regalo, montar las tripas una y otra vez, guardarlo ordenado la primera semana, el destino que le aguardaba al personaje de Anatomía Humana era el cubo de detergente donde guardábamos todos los juguetes. Su esqueleto y sus tripas compartían descanso con indios y tanques desmontables, pistolas alemanas y alguna maqueta de aviones. Pronto las dos mitades del hombre músculo ya no encajaban, se le habían roto alguno de los puntos de anclaje y el páncreas y el hígado se perdieron debajo de algún sofá, al esqueleto se le rompió alguna tibia y el tiempo los hizo desaparecer por completo en una revisión materna alegando que sólo guardábamos "mierdas".


A las siguientes navidades, posiblemente, nos quedábamos parados en los escaparates de las jugueterías viendo el Microscopio 2002, al que por supuesto le habían puesto esos dígitos apuntando a lo que era el futuro más futuro de los futuros. Al ser un juguete educativo enseguida cayó en nuestras manos. Cazábamos moscas y bichos para poder verlos con sus, en teoría, formidables aumentos. Pegábamos nuestros ojos al visor, y no veíamos nada, sólo tras acostumbrarnos y entrecerrar los ojos conseguíamos ver algo, pero era poco más que el doble o el triple como mucho de la mosca que habíamos atrapado.


Cualquier cosa que pillábamos y que era pequeña la llevábamos al microscopio. Un pelo sobre el sofá, lo llevábamos como un tesoro, lo colocábamos, lo impregnábamos con un líquido sobre un trocito de cristal y a mirar, pero por más que le dábamos apenas veíamos algo más que una línea negra. Tanto girábamos la ruleta de arriba a abajo que ya el microscopio dijo basta y se caía siempre para abajo el visor. Finalmente acabó en el cubo de detergente junto con el musculoso de Anatomía humana y el resto de indios, compartió alguna batalla haciendo de cañón de ultra-alcance, hasta que un día llegó mi madre y ya sabéis el final de la historia.

lunes, 18 de febrero de 2013

Letanía materna



"A la última vinimos,
considera aquí con piedad
a tu hermana la más triste
llorando su soledad"


Esos son los versos de aquellas letanías que se recitaban en la iglesia de la Asunción de Leache, en los fines de semana de misa y que a mi madre se le quedaron grabados en su mente de niña. Ahora de mayor, algún día, estando en el sofá se le escapaban estos versos y nos quedábamos todos alucinados. En recuerdo de sus recuerdos lo quiero dejar aquí, para que nunca se me olvide su estrofa preferida, su letanía materna, que por más que he buscado no he podido encontrar a qué pertenece. Amén, Jesús.

viernes, 15 de febrero de 2013

Ramillete de regalices



De pequeños estudiamos. De pequeños no entendemos por qué estudiamos. De pequeños nos piden que hagamos un esfuerzo y nos concentremos en unos libros mientras en la televisión emiten a las Monster High. De pequeños nos marchamos enrabietados a nuestro cuarto y abrimos el cuaderno de los deberes muy a pesar nuestro. De pequeños estudiamos y al final, por unas buenas notas nos regalan un ramillete de regalices que saben al mejor de los regalos.


De pequeños estudiamos y perdemos muchas cosas por el camino, pero lo que no perdemos es esa lucha constante y ese esfuerzo que nos lleva a conseguir lo que deseamos. Esfuerzo que no siempre es recompensado, esfuerzos que suelen ser en muchos casos desinteresados, esfuerzos que sólo necesitan de un regaliz para compensar el esfuerzo. Felicidades Uxue por tus notas. Felicidades Uxue por tu esfuerzo. Felicidades por ser feliz.

jueves, 14 de febrero de 2013

A los corazones rotos



Hoy que todos se acuerdan de aquel o aquella al que quieren. Hoy que todos derrochan besos y cariño pegajoso desde el punto de la mañana. Hoy que much@s se dan cuenta que a la pareja que tienen al lado hay que decirle algo más que buenos días todos los días. Hoy que todo se tiñe de rojo y de corazoncitos que no casan en sus extremos, me quiero acordar de aquellos que en estos momentos se sienten corazones rotos, ell@s y no otros son a los que hoy les quiero dibujar yo el mejor de mis corazones, darles lo mejor de mis palabras y acabar con un os quiero que nace del sufrimiento que todos hemos vivido alguna vez.


A todos los corazones rotos, a los que ahora miran con vértigo cada mañana. A los que se preguntan que pasó para que además de romperse el amor se rompieran tantas otras cosas. A los que no se pueden dormir mientras su corazón les tiende trampas en la noche que su cabeza destruye por la mañana. A los que ya no pueden volver a escuchar aquella canción sin que se les destroce algo por dentro. A los que se despiertan sin saber que quieren hacer mañana. A los que no entienden que los susurros de amor se hayan convertido en discusiones. A los que pintan con la palabra olvido todo lo que les rodea.


A los que jamás pensaron que el amor no se acaba. A los que encuentran muy complicado sacar una sonrisa que no se bañe en lágrimas. A los que ahora no ven un mañana sin dolor. A los que dudan de si se ha hecho bien o mal. A los que lo darían todo por rebobinar sus vidas como en aquellos cassettes viejos. A los que sacan fuerzas por empezar cuando sólo piensan en lo que se ha terminado. A los que después de llorar en un rincón del sofá lo darían todo por un abrazo de amor. A los que la vida se les hace muy grande. Y a todos los que se agachan a recoger sus pedazos intentando recomponer algo de lo que fueron.


A todos ellos el mejor de mis abrazos en la soledad de vuestra tristeza, una palabra bonita para vuestros silencios repletos de voces, una mirada de ojos a ojos que cure heridas y un corazón dibujado sobre el camino que comienza, a sabiendas, que lo bueno de un nuevo camino es el viaje que comienza. A todos ellos os dedico mi corazón, que yo ya me encargaré de decirle a mi amor que la quiero el resto de los días del año. Hoy os tocaba a vosotros. Os quiero corazones rotos.

Siempre que pienso en los corazones rotos me acuerdo de esta canción de Miguel Ríos de homónimo título.



Pero si alguien sabe cantar al desamor con una dulzura especial es Quique González, os dejo con cuatro canciones que son cuatro joyas de amor.










miércoles, 13 de febrero de 2013

Carteles y mensajitos 026: cuidadín, cuidadín



Cuando uno se topa frente a un cartelito de este tipo se lo piensa dos veces antes de dar un paso. Ya nada más ver la palabra "Peligro" en mayúsculas y en rojo, uno se asusta un poquito, por suerte luego viene la aclaración: Rebase de agua con temporales. Uno ya se queda más tranquilo, mira a su alrededor y busca algún temporal en el ambiente, lo malo es que en puerto a uno le ha tocado ver con días malísimos ningún temporal y con días aparentemente buenos un temporal de los de ver bufones y olas saltando por encima de la costa.


Por si acaso y para que no quede duda, prefieren aclarar y recalcan que es zona portuaria y no se responde de accidentes, a ver cómo les explico yo ahora que mi hija June tuvo un accidente y tiró su biberón a sus aguas, total no me va a responder nadie.


Adiós biberón, no respondemos por ti.

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