martes, 25 de diciembre de 2012

Feliz Navidad, más allá de las palabras



Las calles se llenan de luces, navidades teñidas de crisis con deseos que se desvanecen mirando un escaparate. Todo brilla y la gente aspira buenas intenciones acompañada de familia y apegados con niños que corretean de lado a lado. Cuéntame un cuento dice una niña en la puerta de los sueños, —"Feliz Navidad"— le contestan.

Mientras medio mundo sueña con regalos de hombres gordos y canosos vestidos de rojo, el otro medio sueña con poder seguir soñando. Mañana muchos recuperarán sus caras amargadas y escribirán Feliz Navidad al final de sus e-mails como quien pone un emoticono más. Mientras las calles siguen con lucecitas que se apagan y encienden en colores chillones, sólo pienso en que más que decir palabras lo mejor sería practicarlas.

Queridos amigos sólo quiero desearos ser felices hoy y mañana, y mañana, y mañana…

lunes, 24 de diciembre de 2012

Una noche no tan buena para mi abuelo



Era el día de nochebuena, en Anguiano amanecía un jueves cargado de frío y de neblinas, y al comienzo de los Casales, en una casa la mañana empezaba con el último suspiro de mi abuelo Valentín García Monasterio. Decía adiós a una vida dura y difícil con 74 años a las espaldas, su boina sobre la silla, su ropa bien plegada y el paquete de tabaco encima de ella. Aquel día no quiso despertar, tal vez ya había visto mucho. Yo apenas tenía dos años y medio, y pocos recuerdos y difusos me quedan de él, pero nunca es tarde para recordarle y decirle adiós con un beso en sus duras mejillas.


Mi abuelo no había nacido en Anguiano pero en sus montañas le tocó pelear los duros años de principios del siglo XX, cargados de pobreza y de miseria. Se casó con Melchora Muñoz García que le dejó en 1953 con casi todos sus hijos ya fuera de casa. El monte, el carbón y los fríos curtieron su cara, sus manos se hicieron duras y grandes, más que agarrar el cigarro lo estrujaban, se había quedado con una cojera de cadera rota, que no le impedía dejar de trabajar entre huertos y chopos que aseguraban futuros.


Tenía varios hermanos, a Pío que era sereno en Nájera, le pilló el comienzo de la guerra civil allí, y fue de los primeros en desaparecer, sus otros dos hermanos vivían en Anguiano, pero su relación no fue fácil, mucho carácter por todos los lados y las casas llenas de gente y de hambre.


Los últimos años los vivió acompañado de su hijo Jesús y su hija Maura. A Zaragoza vino un par de veces a vernos a mi hermano y a mi, concretamente en las Navidades anteriores, la ciudad se le quedaba grande y la familia de su hijo pequeño, mi padre, un poco alejada, y por desgracia ninguna foto me recuerda junto a mi abuelo, por el que si me siento abrazado.


Aquel día de nochebuena, mientras Raphael llenaba durante 13 días en dos sesiones el Palacio de la Música con sus recitales, el futuro rey Juan Carlos visitaba el templo de Debod en Madrid que anunciaba ruina, un Chrysler sedán de cuatro puertas y cuatro lunas descendentes costaba 93.300 pesetas y se concluían las sentencias del juicio de Burgos mientras ETA retenía al cónsul alemán en amenaza clara. Aquella nochebuena mi abuelo no la celebró y para mi familia tampoco fue una noche muy feliz.


Mi abuelo nos dijo adiós ahora hace 42 años, mi madre se quedó con nosotros en Zaragoza mientras mi padre viajaba a un entierro para encontrarse con su pasado en el que debía cerrar una puerta, juntando a sus dos padres en una misma tumba, en unas Navidades que pasaron de alegres a tristes.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Sepultado por el final del otoño



El día que empieza oficialmente el invierno le dedico una imagen al otoño, el día que dicen los mayas que lo cambia todo, el otoño deja semisepultado a este coche, al que el abrigo del sol de nada le sirve brente a lo que el viento se encarga de organizar en todas las hojas que caducas caen al suelo para dejar paso a otras nuevas.


Miraba el coche y parecía increíble, en la calle casi ninguna hoja y todas las del barrio parecía que se habían quedado junto a este coche. Mientras los rayos de sol nos anuncian que empieza un tiempo nuevo, el invierno se abre paso barriendo lo que queda del invierno.


Feliz fin de estación, bienvenidos a un nuevo tiempo.

jueves, 20 de diciembre de 2012

La iglesia a la que le sacaron los colores



Pasear a veces te trae gratas alegrías, el otro día caminando sin rumbo por el barrio de Santa Isabel, me topé con su parroquia de Santa Isabel de Portugal y un chispazo de color llamó rápidamente mi atención. Sobre su verja de color negro y sucio ayer, sus barrotes y florituras habían tomado diferentes colores brillantes que dotaban a la puerta de la iglesia de una atracción especial como si fuera un parque infantil.


Pasada la impresión primera me di cuenta que pocas veces me había percatado de su verja, tal vez no lo habría hecho nunca de no ser por este toque creativo. No pasa nada por revisionar lo antiguo, es más, para que algo parezca nuevo no hay más que querer hacerlo. Mi enhorabuena para el párroco de esta iglesia.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Llanes en la Ilustración Española y Americana en 1875



Fruto de la casualidad me he topado con esta ilustración de Llanes, titulada "Recuerdos de Asturias" de dibujo de J. Riudavets, en el número de la revista Ilustración Española y Americana del 15 de septiembre de 1875 y que acompaña del siguente texto: "En la provincia de Oviedo, a unos 84 kilómetros de la capital, hacia el Nordeste y en la costa del Cantábrico, asiéntase la antigua y pintoresca villa de Llanes, cabeza del partido del mismo nombre, —y a la cual se refieren las vistas y detalles que reproduce el grabado de la pág. 168, dibujo del Sr. Riudavets.…"


La imagen de la izquierda superior hace referencia al barrio de abajo en el que se aprecia el puente. La imagen de la derecha muestra el torreón llamado del tambor. "Llanes conserva todavía muchos restos de viejas construcciones, que revelan su importancia en tiempos pasados: aún existen algunos lienzos de almenadas murallas, del siglo XIV, flanqueadas por varios torreones en lamentable estado de ruina, entre otros los llamados La Torre y Torreón del tambor…"


En la imagen de la izquierda trozo de murallas y ruinas de la villa. A la derecha puerta de la villa. "Tiene tres puertas, mereciendo especial mención la de la Villa (dibujo núm. 4), y su iglesia parroquial dedicada a la Asunción de la Virgen, es una de las mejores de Asturias, aunque no bajo el aspecto arquitectónico. Fundola el rey D. Alfonso IX de León, a principios del siglo XII, dándola el fuero de Benavente, y el documento original en que constaba tal donación ha existido hasta hace pocos años en el archivo municipal de la villa, de donde fue extraído fraudulentamente. El emperado D. Carlos I de España y V de Alemania visitó la villa de Llanes en 1522, y aún existe la modesta casa que le dio hospedaje cuando regresó a la península para encargarse de la gobernación de sus vastos dominios, después de apaciguados los tumultos de las Comunidades de Castilla y de las Germanías de Valencia".


La imagen superior muestra una ventana antigua en una casa del pueblo. La inferior izquierda la aldea de Poó (camino de Llanes a Niembro) y la de la derecha casa gótica a orillas del pueblo. "…Casas como la del Conde de la Vega, la gótica cuya fachada principal está representada en el dibujo núm. 5, y la que ostenta esa preciosa y rara ventana señalada con el núm. 7, y la cual debe de remontarse a la centuria decimasexta, a juzgar por la semejanza que tiene con otras que hemos visto en León y Burgos, de la citada época".  "El pueblecillo de Poó (véase el dibujo núm. 6) está situado a corta distancia de Llanes, en el camino que dirige a Niembro, y no tiene importancia.


Esta es la portada de la revista La Ilustración Española y Americana del 15 de septiembre de 1875 que ilustraba la entrada de las tropas realistas con sus prisioneros carlistas en la Seo de Urgel y así concluye el artículo que hace referencia a la villa de Llanes: "Es patria de varios españoles esclarecidos: allí nació el obispo de Salamanca D. Pedro Junco de Posada, amigo íntimo del sabio filósofo y profundo teólogo Pedro Sánchez, el Brocense, quien le legó en su testamento la mayor parte de su rica biblioteca; allí nacieron también los dos famosos Inguanzos, el que fue cardenal arzobispo de Toledo, y el que, siendo minstro del Consejo Real durante el reinado de D. Carlos IV, actuó como juez en la célebre y poco edificante causa del Escorial".

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