Un día me desperté y vi que todo había cambiado, las calles eran avenidas y las ciudades no tenían límites, me conecté a mi ordenador y quise compartir con todos las pequeñas cosas que me pasan en el día a día, compartir también mis pensamientos, mis fotografías, mis paseos, mis miradas, los sueños, las ideas y todo aquello que tiene que ver conmigo, ya que al día, me pasan muchas cosas, algunas serias, muchas mundanas y otras más divertidas. Va por todos vosotros amig@s ya que no os dedico todo el tiempo que debería. David al día abre sólo los días laborables.
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En otra de las paredes todavía se dejaban ver algunas pintadas anteriores que a duras penas la pintura blanca había conseguido tapar. Dos carteles en diagonal ya habrían camino a otros semejantes. Dentro de nada hasta el Propiedad privada estará tapado, y es que no se puede callar al pueblo.
Un dibujo que ya os presenté, pero del que quería aportar algún dato más. Corría el año 1989. Mis manos y mi cerebro bullían por hacer cosas. En mi mesa se amontonaban ideas, dibujos, sueños, letras y libros, mientras en el radiocasette sonaban a todo volumen las canciones de Héroes del Silencio y de otros grupos maqueteros que grababa y escuchaba desde el programa "Sangre Española" de Cachi. Un incipiente verano caluroso repleto de exámenes nos unía a un grupo de amigos en un piso de estudiantes en la calle Bretón. Mientras estudiábamos, unos derecho, otros filología, otros historia, yo aprovechaba los ratos muertos para hacer este dibujo.
El dibujo original está hecho en una cartulina a 100x70. Primero boceté las líneas a lapicero y luego con un rotring fino me dediqué a poner todas las líneas de las maderas y y las hierbas que tienen vida una a una. El dibujo está inspirado en la canción de Héroes del Silencio, Fuente esperanza, y recrea la sensación de paz y calma que me inspiraba la canción.
Aquí podeís ver parte del detalle de la filigrana con la que estaba trabajado el dibujo. Toda una currada que ahora sólo de verla me parece mentira que fuera capaz de concluir. El dibujo me trae esos recuerdos de la Universidad con las ventanas abiertas y las largas noches de estudio antes de un examen.
Dentro del dibujo, entre tanta filigrana se encuentran ocultos algunos animalejos, gusanos, escarabajos y otros un poco más grandes, pero para poder verlos hay que contemplar el original. Os dejo, como no podía ser de otra forma, con el vídeo de la canción que inspiró el dibujo.
Después de la experiencia de Kojón Prieto y los Huajolotes, Gavilán dejó de volar sobre los escenarios. Se retiró y trabajó como albañil, en la industria o como panadero repartiendo pan por los pueblos. Se reencontró a sí mismo, dejando atrás a Eskroto o al Gavilán para quedarse durante un tiempo con Marco Antonio. Se trasladó a Allo, el pueblo de origen de su familia y desde allí hacía de panadero y seguía disfrutando de la música o del teatro. No le gustaba lo que vivía, pero lo hacía, se adaptó al sistema, era mejor no pensar, desapareció del mundo, no asistió a ningún concierto y se quedó viviendo de sus recuerdos preguntándose como había llegado hasta ese momento con todos los amigos que se habían quedado ya en el camino.
Aquí podéis ver un vídeo de una entrevista que le hicieron a Marco donde repasa con su gracia y humor natural su pasado. Lastima que no queden muchas entrevistas grabadas en vídeo de Eskroto.
Nunca quiso volver a resucitar a Tijuana in Blue que nunca fue lo mismo sin él, hasta que un día por una casualidad en una actuación con sus compañeros de radio de Eguzki Irratia se volvió a reunir Tijuana in Blue, se metió en la bajera y volvió a sentirse vivo, él mismo decía "Hemos tocado el cielo, lo hemos rozado con la yema de los dedos". Tenía una relación amor-odio con su pasado, después de diez años sin haber vuelto a escuchar una canción de Tijuana in Blue y digeridos los sinsabores de la vida de artista, que resumía en una frase "hasta los que han hecho la mili la recuerdan con gusto", al juntarse de nuevo en la bajera, Marco sintió de nuevo ese subidón que necesitaba.
En ese año 2003 volvieron a los escenarios y grabaron su último disco y el primero en directo oficial, Antes de perder el riego, con actuaciones en el Anaitasuna, Huesca y Aoiz, y un DVD del concierto en Razzmatazz de Barcelona.
Se encontraba como un chaval, contento e ilusionado y como él decía con sus whiskises y guarimbas, pero todo ese subidón pronto se mitigó y el cansancio y agotamiento volvieron a su vida. Eskroto se encontraba cansado de tanto concierto y desconcierto. Arriba podéis ver el directo de regreso de Tijuana in Blue en 2003.
Juan Antonio Canta, después de haberse reinventado y creado un puñado de canciones soberbias, plagadas de buenas letras, humor, ironía y un profundo pesimismo que no le abandonaba, ni en la portada del disco, ni en su puesta de escena.
Pero en aquel disco una canción absurda y surrealista sobresalía, "La danza de los 40 limones", canción que se popularizó de forma histriónica en el programa "Esta noche cruzamos el Mississippi". El también cordobés Pepe Navarro lo descubrió en un café en su tierra, lo escuchó y lo fichó para su programa, parecía que por fin tenía un golpe de suerte, pero la historia estaba escrita de otra forma. En medio del plató, con su traje gris oscuro, de corbata y arropado por su guitarra, cantaba la canción una y otra vez, le paraban y arrancaba, arrancaba y le paraban, parecía el payaso triste en medio del circo, al que rodeaban bailarinas de vestidos mínimos y coloridos y humoristas que sólo buscaban la carcajada fácil. Así se quedaba Juan Antonio, como un derrotado que resiste con su guitarra por arma pero alcanzando la popularidad y la fama que siempre se le negó. Aquella imagen de chiste no le gustaba y aquella fama le volvió todavía más hermético, a lo que contribuía un entorno familiar dominado por la tristeza por diversos motivos.
La canción de los 40 limones se convirtió en la canción del verano, hizo más galas que nunca, le etiquetaban como músico con una etiqueta de músico raro, cuando él sólo quería escribir buenas canciones y mejores letras, para explotar su alma de cantautor. Acabado ese verano, Juan Antonio era un mar de dudas, no sabía si continuar con su éxito o tener que volver a reinventarse para que lo tomaran en serio. En un programa de Canal Sur al que lo invitaron prohibió que le hablaran de la canción de los limones, estaba harto y entrando en una depresión, aunque no dejaba de repetir su frase de "lo importante no es si ganas o pierdes, lo importante es que no pierdas las ganas".
El día de antes, abrázame y no digas nada
Tijuana in Blue anunció un sábado de noviembre de 2003 que iba a dar su último concierto en la sala Artsaia de Iruñea, se ponía punto y final a 18 años con interrupciones de un grupo. Eskroto estaba cansado y agotado, y afirmó que era seguro que no iban a hacer más proyectos juntos "Nos queda la sensación de plenitud que hemos sentido en el escenario. Y después de la plenitud está el vacío, es ley de vida. Ahora vemos claramente que es bonito tener un final" decía el jueves anterior en una entrevista en Diario Navarra.
El ambiente en la sala era de fiesta y estaba a reventar, un grupo de amigos se reunía con ellos para colaborar y disfrutar de la despedida final de Tijuana in Blue en los escenarios: El Drogas y Alfredo Piedrafita, que les produjo varios discos, de Barricada, Juankar de Boikot, César de Marea o el propio Francis de Doctor Deseo, que se encontró con Eskroto momentos antes del concierto y éste sólo le dijo "abrázame y no digas nada". Sobre el escenario cabezas de cerdo colgadas, muchas guitarras y toda una fiesta, un Eskroto cansado pero entregado como podéis ver en el vídeo comenzó el concierto recitando los versos de Bécquer que tanto le gustaban "¡Dios mío, Dios mío qué solos se quedan los muertos!.
Por otro lado, en noviembre, Juan Antonio fue a un concierto de Martirio en Madrid. Oculto entre el público disfrutó de unas canciones que le traspasaron hasta lo más hondo. Al día siguiente le escribió una carta, casi sin digerir todavía lo que había sentido y como había vivido esa fuerza en el escenario que aportaba Martirio, su amiga.
La carta comenzaba así: "Hola Maribel: te vi anoche. Magnífico. Es fácil ser valiente cuando se tienen las cosas claras. De mayor quisiera ser como tú, más grande, más hermoso, más caliente […] Pasarán los guitarrazos y el caos y quedará la belleza. Yo, que me paso el día rezando al dios de las canciones con desigual resultado, anoche encontré la sangre del sur en un teatro que parecía un avión e iba tan lejos que me confundí tratando de saber si era la posguerra o el futuro […] Lo único que hay que decir es gracias. Sigue así y acuna las almas perdidas de los que pensaron que había que apostar lo que no se tenía. Tu fan, Juan Antonio Canta".
Se sentía como el mono de la letra de la canción de su último disco. "Miro la jaula de los monos, están tan solos como yo, no van a verlos nunca cuando llega el invierno y si mueren que más da… Cuando sale la luna el mono es un enigma, un crucigrama de color negro; lo que más me atormenta de esta estúpida historia es que hace el mono sonriendo". Estaba depresivo y se trataba psicológicamente para ello.
Y muerte
El día después del concierto en la sala Artsaia de Iruñea se marchó a Allo, a su casa. Nadie sabe lo que pasó allí con su soledad, pero cansado y acompañado en la mente por los acordes de La vida no vale nada, se ahorcó poniendo punto final a toda una trayectoria musical plagada de creatividad e integridad personal. Tenía 38 años y era 30 de noviembre. Lo encontró su hermano y lo trasladaron al tanatorio San Alberto donde fue incinerado.
Ninguno de los artistas que compartieron el día de antes con él el escenario de la sala Artsaia se podían creer lo sucedido y les resultó difícil de digerir. Francis de Doctor Deseo compuso la canción Abrázame en recuerdo del momento vivido el día anterior, una canción preciosa que refleja de una forma extraordinaria lo que ambos sintieron en ese momento en que se dieron un fuerto abrazo. Eskroto hasta hace pocos días mantenía que quería descansar "Quiero vivir plenamente los años que le quedaban y a los 50 reventar. Tengo la tentación de volver a las andadas de mi juventud, de repetir mi historia, siento ganas de vivir al límite de nuevo, me gusta el vértigo".
El 22 de diciembre de 1996, dos días antes de nochebuena, Juan Antonio se quitó la vida en su casa de Córdoba. Sus trastornos depresivos parece que le empujaron a poner punto final a una vida a la que le quedaban muchos capítulos. Su familia le encontró. alrededor de la una de la tarde de un domingo, ahorcado en el trastero, entre todo lo que se retira por no tener utilidad, entre cacharros y trastos dijo adiós. Tenía 30 años y al final perdió las ganas de vivir. Su muerte fue ácida como el zumo de los limones de su canción.
Último adiós
El domingo después de que Marco dijo adiós a todo lo que había vivido, los Indar Gorri del Osasuna de Pamplona le brindaban una ovación antes del partido del Sadar, en el mismo campo que el frecuentaba para animar a sus rojillos. No todos entendían ese homenaje, pero muchos sintieron su pérdida. A los pocos días Barricada celebraba en un concierto sus 22 años de existencia y al salir su compañero Jimmi de Tijuana in Blue el pabellón, con una sola voz y un solo puño, gritó: "Eskroto, Eskroto, Eskroto…" Ya se le echaba de menos. Su amigo Jimi decía del suicidio de su amigo: "Sólo nos queda asimilar una decisión, la de Eskroto, que es tan puta como respetable".
Martirio en su disco Coplas de madrugá, publicó la carta de Juan Antonio, un mes después de haber recibido la carta, María Isabel, alias Martirio, entendía sus palabras más que nunca y todo su contenido. Juan Antonio dejó un puñado de canciones desnudas de cantante para lo que iba a ser su segundo disco, un disco para el que contaba más apoyo y más dinero, pero su tristeza también se hizo más grande. Juan Antonio no nos dejó su muerte como recuerdo, nos dejó un puñado de grandes canciones, una poesía encubierta y muchas canciones sin su voz.
Todavía se sigue representando su obra de teatro Mambo, un puzzle que requiere de sólo dieciséis palabras, cuatro actores, un cajón, una alfombra y una corona, todo para hablar de la literatura universal dramática desde su inconfundible humor inteligente.
Para el recuerdo
No me gustaría acabar sin dejar el recuerdo las canciones de Eskroto y Patuchas que me marcaron en su momento. Ellos se marcharon pero las canciones de ellos siempre quedaran en nuestro recuerdo y entre nuestros discos preferidos.
De Tijuana in Blue estas dos canciones me parecen brutales, por un lado su carta de presentación con la canción homónima del grupo, una canción para no parar de bailar. La segunda es la extraordinaria canción "Qué solos se quedan los muertos" basada en el poema de Bécquer.
De Kojón Prieto y Los Huajolotes me quedaría con muchas, pero por los recuerdos que me traen me quedo con el videoclip de ¡Éntrele al euskera, buey! para verlos en su juerga y el magnífico
De Juan Antonio y con el recuerdo de cantar sus canciones en bares oscuros y con un vaso de cerveza en la mano me quedo con Inmaculada y con La cabina por aquellos momentos en que sonaba esta canción y la de Los Toreros Muertos, Mi agüita amarilla.
Si hay una canción que me gusta de la última etapa de Juan Antonio es la Copla del viudo del submarino, canción que también versionara La Cabra Mecánica. Toda una melodía donde se encuentran sus principales facetas, su voz de cantautor y contador de historias, su ironía, su humor, su tristeza, su rechazo, su mala suerte y todo teñido de una magia surrealista que te hace esperar hasta el final de la canción y de la que no te quieres perder la letra.
La historia narra el suceso que aconteció la mañana del 12 de diciembre de 1936 cuando el submarino republicano C-3 se encontraba frente a la costa de Málaga con orden de vigilar el estrecho de Gibraltar. A las 14:25 horas un torpedo dirigido desde una embarcación alemana partió en dos mitades el submarino que se hundió al momento con 35 hombres a bordo. Ese submarino continúa sepultado a 68 metros de la profundidad del mar frente a la costa de Málaga hoy en día.
Y aquí la versión que hizo La Cabra Mecánica de la misma canción.
Los conciertos se continuaban para Tijuana in Blue, tocaban en locales, en tugurios de cualquier tipo, en pabellones y en muchas ciudades, al igual que su implicación con los problemas sociales, participaban en grupos de okupas, manifestaciones y en cualquier acto reivindicativo.
Al éxito le siguió el mismo camino del desfase, raro el concierto en que subían serenos al escenario cualquiera de los dos cantantes del grupo, tanto Jimmi como Eskroto caminaban por la línea oscura sin ningún miedo.
Sus conciertos eran un puro espectáculo, como el que montaron en su última gira en la que recogían frigoríficos tirados de la calle y los llenaban de vísceras, cabezas de cerdo y desperdicios de animales que luego lanzaban al público. En el atrio de la iglesia de Durango realizaron un espectáculo de magia negra y luego lanzaron vísceras de atunes enormes.
Cantaban igual gratis en una plaza de un pueblo que en una gira con promotores, la clave era divertirse siempre, disfrutar de la vida al límite. Eran años de gaztexes, radios piratas, fanzines y rock radical vasco, y su anarquía, fiesta y carácter descacharrante les venía como anillo al dedo.
Su intervención en el programa Plastic totalmente borracho y hasta durmiéndose en la entrevista fue muy recordada en su momento, y todavía estaban en el 1989. Escuchar a Eskroto todo un lujo con su franqueza y naturalidad. Un vídeo sin desperdicio que podría ser una historia de Pedro Pico y Pico Vena de Azagra.
El camino sin retorno se había iniciado y pronto diferencias dentro del grupo, una bronca del copón como decía él mismo, hicieron que Eskroto se saliera del grupo y emprendiera un rumbo sin destino en solitario, una bajada a los infiernos, aunque como bien decía, "el infierno no es para los rockeros, el lo había vivido en persona (leer la carta). En 1991 Eskroto ponía punto a su recorrido con los Tijuana in Blue.
Pabellón Psiquiátrico llevó su primer disco a todos los escenarios con una puesta en escena paranoica a veces y siempre envuelta en una locura delirante en el que Patuchas se convertía en un puro espectáculo. Todo era una fiesta y los altibajos comenzaban a afectar al grupo.
Los conciertos continuos de un principio empezaron a dejar paso a una decadencia del grupo que le llevó al más absoluto de los silencios, ya casi ni era reconocido por la gente, y los que se habían quedado con el grupo irreverente del primer disco no los encontraron en los últimos.
"Si la vida es un teatro, yo me siento como el chico que no tuvo dinero para la entrada". El grupo había entrado en decadencia y ya las canciones no fluían como antes, la magia parecía desaparecer y ya había muy poco por lo que luchar y mucho por lo que retirarse.
En 1992 Patuchas decía adiós a su grupo de toda la vida, lo enterró y jamás lo despertó de sus cenizas, sus divertidas canciones dieron paso a otras más tristes, canciones que nacían desde mucho más adentro.
Mientras el grupo caía la discográfica aprovechaba para reeditar sus discos y las joyas de su primer disco, aunque ya no volvieron a la primera escena musical.
Patuchas inició desde ese momento su particular bajada a los infiernos, en un intento de reencontrarse de encontrar el camino y el estilo para sus canciones, odiándose por no ser capaz de conseguirlo, aunque él sabía que dentro tenía muchas cosas que contar todavía
Nuevo aprendizaje
A Marco Antonio siempre le había gustado, como buen navarro, las rancheras, y al descubrir la música de Los Tigres del Norte todavía más, ya en su etapa de Tijuana in Blue flipaba con Los Lobos. Por casualidad entra en contacto con un mexicano con el que se compromete a intercambiar música. Marco Antonio quería escuchar a Tigres del Norte, Los Lobos, Miguel Aceves Mejía, Jorge Negrete y música norteña para luego descubrir otros grupos y otras formas de entender las rancheras con letras de compromiso social.
Pronto se marchó sólo para México con un dinero que consiguió ahorrar. Partió desde Mérida, donde intercambió discos con su amigo mexicano y descubrió a grupos norteños de los que no había oído hablar nunca y los narcocorridos, se compró más de 50 discos el primer día y durante los tres meses que recorrió el país mexicano los arrastró de un lado a otro.
Viajaba con una guía, un mapa y su mochila llena de discos. México supuso para Marco Antonio una huída, en la que encontró su paraíso, le sirvió para poner orden en su cabeza y volver a reencontrarse, un encuentro con las cantinas y esa idea del sentir mexicano de que la vida no vale un carajo, de que las cosas se llevan hasta el límite.
Después de tres meses Marco se sentía nuevo, lleno de ganas y de vitalidad, cargado de música y de una mochila repleta de discos que se lamentaba de no haber comprado el último día. De vuelta creó un nuevo personaje, Gavilán, con un nueva idea de grupo, se volcó en escribir rancheras sociales y llevó toda su experiencia mexicana a la radio con un programa en el que ponía todos los discos que había acarreado en su viaje errante mexicano.
Por otro lado Juan Antonio se trasladó a Granada para estudiar Filología Hispánica, y luego a Madrid, donde retomó sus estudios de Arte Dramático, compaginando sus dos grandes aficiones del cine y del teatro. Nunca dejó de escribir y de componer canciones, y pronto empezó a tomar cuerpo un nuevo proyecto más personal e íntimo, más de cantautor.
También se dedicó a componer canciones para otros, como para Alejandra Guzmán a la que le compuso "Como las nueces"y "Guerra fría". Se reconvirtió a si mismo en cantautor y juglar de café, amante de los espacios pequeños y con un repertorio que variaba de un día a otro. Se reencontró a sí mismo entre los libros y sus escritos, compartía confidencias con Martirio y otros artistas que le abrieron a dominar su personalidad para centrarse más en el Juan Antonio músico.
Resurrección
En 1992 se enfundó un gorro tejano, un traje norteño y perilla, al estilo de Chalino Sánchez y tantos otros que se había hartado con gusto de escuchar una y mil veces. Entendió su música, les puso letras de lo que sucedía en Iruñea, en su barrio o lo que le pasaba a sus amigos y fundó Kojón Prieto y Los Huajolotes, los reyes del Napar-mex.
Se volvió, si cabe, más reivindicativo que nunca, en sus canciones cantó en contra del ejército con el tema de la insumisión mientras alguno de sus Huajolotes ingresaban en la cárcel por ello, defendió el euskera en Nafarroa y cualquier causa que además de apoyarlas con su voz, las apoyó con su presencia y tomó sedes de partidos políticos para reivindicar y protestar por todo aquello que creía.
Detrás de su imagen folklórica había mucho más. El grupo tenía una lista de miembros que variaba según el día, llegando hasta los 24 componentes. En 1993 arrancaba el proyecto Kojón Prieto y Los Huajolotes ralizando tres discos: ¡Agárrense que llegan los reyes del Napar-Mex!, Síganle compadres y ¡Salud cabrones! y un recopilatorio.
En ¡Agárrense que llegan los reyes del Napar-Mex! destacan canciones como Txibato, Pequeño saltamontes, Malditos vecinos, Eres un hada, El hedonista e Insumisión, aunque el resto están también a un gran nivel. Su ruptura con Eskroto y Tijuana in Blue es total, pero sin embargo sabe enlazar con la gente como nunca antes lo había hecho y su música traspasa a todo el estado nacional.
En 1994 contrataca Gavilán con "Síganle compadres", un album continuación del anterior y que contiene grandes canciones como Canción de risa, Como una ola, Txus (versión de la canción de La Pollar Records), El mariatxi y Bilbainada entre otras.
En 1995 ¡Salud cabrones! salía a la luz el último trabajo en estudio de los Kojón prieto, trece canciones que continuaban con el recorrido de los discos anteriores, pero que ya a Gavilán se le hacía largo de nuevo el proyecto y de nuevo se volvió a encontrar cansado y fatigado de ideas. En el disco destacan canciones como Carcelero, Rosa de invernadero y Los kekes, entre otras, aunque es un disco que no se puede comparar con el primero en calidad.
En 1995 Kojón Prieto y Los Huajolotes desaparecía dejando detrás tres álbumes impresionantes
Juan Antonio volvió a la escena en 1996, bajo el nombre de Juan Antonio Canta con un único álbum, "Las increíbles aventuras de Juan Antonio Canta". Grabó 15 canciones en un garaje de forma artesanal, 15 letras cargadas de su personalidad, pero ahora mucho menos visceral y más calmada, pero con una ironía, voz rota, surrealismo y pesimismo en las dosis exactas demostrando la plena madurez de su estilo.
El disco destila susurros e ironía cargados de una profunda tristeza que se asimila con un nuevo look más cuidado al estilo de un cantautor. Destacan joyas como Copla del viudo del submarino, que versionera luego La Cabra Mecánica, Cama roja, Si tú, si yo y La jaula de los monos entre otras.
Presentó estas canciones en el teatro Alfil de Madrid a principios de 1996. Antes, se había hartado de tocar en pequeños garitos de Córdoba, en el Limbo, Madrid y de otras ciudades, acompañado de su tristeza y su guitarra acústica, a pelo en frente de su público.
Aquellos que le pudieron oír antes de que pasara a ser más conocido no habrán olvidado sus conciertos y la creatividad que salía de ellos. Sus "increíbles aventuras" quedaron en forma de canción hablando de la derrota y la soledad, del rechazo de los otros y del amor como motor de vida. Juan Antonio y una guitarra, una guitarra y el público.
Nuevos motes
A Marco le pusieron en el país azteca el nuevo mote de Gavilán, el de Eskroto pegaba poco con el nuevo proyecto de Kojón Prieto y Los Huajolotes. Era un nombre típico de músico norteña, plagado de águilas, buitres y otras aves, pero que refleja bastante bien su nueva filosofía, sus ganas de volar por nuevos mundos musicales, aunque sin perder su fiereza y su casta cazadora.
Para Juan Antonio, Juan Antonio Canta fue su nuevo mote y apodo artístico, que según el mismo contó en una entrevista, nació cuando actuaba en diversos locales de Madrid, en los que actuaba, hacía de camarero y de lo que hiciera falta. Al preguntar alguien ¿Quién actúa esta noche? y ante la respuesta "Juan Antonio", el primero volvió a preguntar "¿Juan Antonio canta?" y la respuesta "Sí, Juan Antonio canta" creó el apodo y así se quedó, con un nuevo nombre que aludía a su cercanía y a lo poco que le gustaba el mundo mercantilista de la música.
Con este título la historia parece la de un cuento de comic al estilo Pedro Pico y Pico Vena, y aunque tiene mucho más parecido con este mundo que con el real, los personajes a los que quiero rescatar hoy, fueron mucho más reales que nosotros mismos, vivieron la vida con intensidad desmedida y dieron todo lo que tenían dentro con la misma fuerza desbordada. Detrás de Eskroto o Gavilán está Marco Antonio Sanz de Acedo, cantante punk y ranchero de grupos como Tijuana in Blue y Kojón Prieto y Los Huajolotes. Y detrás de Patuchas está Juan Antonio Castillo, cantautor y artista multidisciplinar de grupos como Pabellón Psiquiátrico y Juan Antonio Canta. Estos dos artistas, además del Antonio del nombre, compartieron muchas coincidencias vitales y un mismo final, aunque seguramente, poco sabían el uno del otro. Origen
Marco Antonio Sanz de Acedo, nació el 8 de mayo de 1965, en una Pamplona de barrio que despertaba al bostezo de los años pasados en su querida Comunidad Floral como él la llamaba. Despertó canturreando lo que oía en la radio y en la adolescencia soñando con caminar por el lado oscuro mientras recorría el camino desde su casa extramuros de la Arrotxapea, al pie de las murallas y con la humedad del invierno del río Arga, a sus clases de electrónica con los padres Salesianos.
A cada paso balbuceaba sus locuras, que se convertían en gracias para los demás y mientras, llamaba Crótalo a todo lo que se le cruzaba, le gustaba jugar con las palabras y soñaba por las noches en subirse a un escenario para montar una banda de música festera en la que pudiese vomitar todo lo que llevaba dentro.
Juan Antonio Castillo nació el en el seno de una familia acomodada de Córdoba en 1966, siempre fue intrépido y movido, apenas su familia podía dominar el carácter indómito y rebelde de su hijo. En la adolescencia se escapaba de un mundo que no entendía y al que volvía repleto de historias que contar entre kalimotxos con vino bueno y muchas risas. Siempre le gustó estudiar y se licenció en la Escuela de Arte Dramático de Códoba. Pero su espíritu inquieto le movía de un lado para otro y en su Córdoba natal.
Inicios artísticos
Marco Antonio no paraba, escuchaba la radio a escondidas y buscaba radios piratas o libres en el dial, como Radio Paraiso de Pamplona, donde programaban aquellas canciones que no podía oír en otros sitios. Con el cierre de esa radio y la ayuda de un amigo de estudios de Salesianos se instaló, con parte de los elementos de Radio Paraiso, una radio pirata en casa, en la que ponía cualquier disco cañero que caía en sus manos, hablaba de fanzines y soltaba su filosofía de vida y muerte a todos los desgarramantas y chorbillos, como el les llamaba, que le escuchaban.
La confluencia al mismo bar TTutt de Irueñea, las cervezas, la amistad con Jimmy, las borracheras y las ganas locas de ser un cantante le llevó a formar Tijuana in Blue en 1985 con otros cinco amigos, con una mezcla mixta de gente fija y algunos que entraban y salían, al igual que el gusto por lo mexicano, el punk, los Clash y la teatralidad de la puesta en escena.
Por su parte Juan Antonio Castillo comenzó como cantante de iglesia en grupo de niños parroquianos, donde ejercita su voz y su pillería. Juan Antonio era un tipo único, todo lo que tocaba, pensaba y hacía, parecía tocado con una magia muy personal y original. Muy pronto entró en contacto con la movida de Córdoba y formó parte del grupo cordobés "Sobre un Tejado" junto con Javier Montijano, el compositor del grupo y Pancho Brañas.
El 17 de abril de 1986 nace Pabellón Psiquiátrico, cinco chavales que ya tocaban en otras formaciones para experimentar. Se presentan a un concurso que como premio tiene la grabación de una maqueta y quedan los últimos. En febrero de 1987 consiguen grabar su primera maqueta y la llevaron a Madrid en busca de discográfica, desde ese momento, y durante seis años, grabaron cuatro discos y varios recopilatorios.
Eskroto y Patuchas, dos motes sin nombre Era lo normal en un grupo, a nadie se le podía llamar por su nombre si se le podía definir mucho mejor con un apodo. A Marco Antonio desde pequeño le pusieron muchos, el de Eskroto, le llegó por la afición de su juventud que hemos comentado antes de denominarlo todo con la palabra "crótalo" que es la víbora más grande del mundo. Así le quiso llamar a su radio pirata, según sus propias palabras, Radio Krótalo, pero por darle un poco más, Radio es Krótalo, Radio Eskrótalo y así hasta que al final su mote quedó como Eskroto.
Patuchas había sido el nombre de guerra de Juan Antonio como vocalista del grupo Pabellón Psiquiátrico, un mote que le venía desde pequeño. Todos sus amigos de Córdoba le conocían como Patuchas o el Patuchas.
El boom en sus grupos
Tijuana in Blue salió a escena con lo justo, sabiendo tocar poco, pero con unas historias que enlazaban muy bien con la generación hastiada a la que pertenecían. La caja con botellas de vino clarete no faltaba en el escenario para que cualquiera se pusiera a tono. Los conciertos eran un puro desfase de alcohol, drogas y puesta en escena.
Se estrenaron en 1986 con un primer disco compartido con Potato que grabaron precipitadamente y con una mezcla de estilos y rupturas propios del que empieza, de ahí salieron joyas como Tijuana in Blue, Una de piratas, Rebelion medieval y el célebre Bebe y olvídalo. Desde este momento comienza su relación con el dibujante aragonés Azagra que les realiza un póster del grupo para el disco y ellos le dedican la canción Vidas ejemplares.
Dos años después sacaban su primer disco en solitario "A bocajarro" con una portada llena de aires mexicanos y las canciones de Maki Navaja y su himno Urroztarra, desvelan ya una mayor experiencia musical del grupo.
En 1989 ¡Sopla, sopla!, un mini-lp al que vuelven convertidos en piratas y con una banda totalmente nueva en la que sólo quedan Eskroto y Jimmy, destaca La lucha final, Trato ovejatorio, la letra que más le gustaba a Eskroto, y otras canciones principalmente de la cara A.
En 1990 irrumpen con Sembrando el pánico que con la producción de Alfredo Piedrafita de Barricada ganan en contundencia sus guitarras y destacan Sherpa ¿dónde estás?, Sírvela de nuevo Patxi, El golpe, un homenaje a los Clash, y la premonitoria ¡Qué solos se quedan los muertos! con versos de Bécquer, después llegaron las distensiones en la banda y este disco se convirtió en el último disco de Eskroto como Tijuana in Blue. Lo que mejor reflejaba a la banda era su espíritu combativo y a la vez fiestero.
Los Pabellón Psiquiátrico salen a la calle con "La primera en la frente" en octubre de 1987, un gran disco cargado de cachondeo en G de gilipollas, canciones de borrachera como Inmaculada o La flauta de Bartolo, algo de punk en ¡Guarra!¡Foca! o alguna joya como Emilio "el pocero". Canciones como Inmaculada o La flauta de Bartolo traspasaron las fronteras y siempre quedaran, al igual que la primera portada de su disco en la que provocaba a todo el mundo fingiendo su propio suicidio con su cabeza desparramada por todas las baldosas de un baño.Su punzado humor e ironía se transformaban en letras de canciones y en estribillos que todos acabábamos repitiendo desde la esquina de un bar y con un vaso de cerveza en la mano.
A su sorpresivo comienzo le sigue en diciembre de 1988 "Somos dos lactantes" un disco que despista con alguna canción al estilo del anterior En una tienda de campaña o El poder del webo y joyas como Marioneta o Ron, y un Patuchas con un look de cabeza rapada, gafas y medio bigote.
En 1990 "Tongo Banana" el grupo se pierde y parece no encontrar su sitio, canciones pesadas y sólo una canción como Boqueron o No me llores que se salvan del resto.
En su último disco, Pabellón Psiquiátrico en 1991, se vuelve a repetir la pérdida de rumbo del grupo.
Patuchas se reía de todo y de todos, desde de los Hombres G hasta de las canciones populares llenas de elefantes y de piratas. Su éxito siempre fue relativo, nunca de masas, pero sí de casetes que se grababan una y otra vez con sus mejores canciones. No obstante con el primer disco rozaron el éxito y principalmente en Argentina, donde ocuparon los primeros puestos de ventas y en septiembre de 1988 realizaron una gira por el país. Nunca dejó de escribir cuentos, poemas y hasta obras de teatro, y también colaboró con múltiples artistas de la movida cordobesa. Sus grandes canciones se encuentran en los dos primeros discos, pero siempre se encuentra alguna perla perdida entre sus canciones. Era un cantautor rockero irónico. Canciones de piratas y ron
Ambos dos personajes coincidieron en el ron como elemento común para sus canciones, lo tocaron de diferente forma pero con un regusto muy común. Os dejo con las dos versiones que le dedicaron al líquido elemento Eskroto y Patuchas.