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martes, 3 de diciembre de 2013

Carteles y mensajitos 033: Casas y casos



En el barrio de la Magdalena de Zaragoza, en una pared triste de manchas y sombras reza esta leyenda de la que poco se puede comentar: —"Ni gente sin casa. Ni casas sin gente"—. Así aguanta la frase, sobre una pared, donde más sentido tiene. Todo un mensaje que va mucho más allá del mundo que nos ha tocado vivir.


Barrio de la Magdalena / Zaragoza


lunes, 18 de noviembre de 2013

Pedro Hip y Coll



Hoy Pedro Hip cumple 70 años. Lo de Hip le viene de Hipólito, lo de Coll creo que es evidente. Lo conocí hace casi 25 años y aunque el aspecto físico nos afecta a todos por el paso del tiempo en su interior poco ha cambiado. Abuelo de cuatro nietos, alcalde frustrado, electricista con flotador y bello durmiente son algunas de sus habilidades que nunca ha dejado de fomentar y cuidar.


Pedro Hip es un hombre de humor variable, aparentemente te está contando algo con una seriedad pasmosa y hasta con genio, pero si le aguantas un poco ya se está riendo con la inocencia de un niño. Casi siempre le conocí canoso, sino contamos el episodio que le hizo vivir su mujer al insistirle que se echara aquel fantástico producto que se llamaba Grecian 2000 y que le obligó a llevar el pelo amarillo durante una temporada.


Pedro Hip es un hombre de gafas adosadas y costumbres fijas. Sólo unos pocos sabemos que pasa si se ducha temprano por la mañana. Recuerdo que las primeras veces que me quedé a dormir en su casa había que ser rápido por la mañana para entrar en el baño, como por unos segundos se adelantara Pedro Hip ya te podías vestir rápido y bajar al primer bar que encontrases. Pedro es de los que no entra en el baño, se queda a vivir una temporada dentro de él.


Pedro Hip es un grande para intentar escaquearse lo más posible de las tareas domésticas y de todo aquello que implique más trabajo del necesario. La comodidad para él es una virtud más que una necesidad. Todavía recuerdo cuando dejaba a Zamorita un compañero de trabajo esperándolo en la plaza de su casa, dentro del coche, mientras Pedro Hip comía en casa y se aprovechaba de una siesta rápida encima de la mesa.


Los chistes y dormir son dos de sus grandes habilidades. Lo de los chistes no tiene desperdicio, a algunos nos ha tocado convivir con el chiste de Anselmin durante muchos años, y os aseguro que lo mejor no es el chiste, pero ver cómo se ríe mientras lo cuenta no tiene desperdicio. Lo de dormir es algo fuera de serie, sentado, tumbado o de pie, es capaz de conciliar el sueño sin ningún problema.


Con Pedro Hip te puedes reír un rato largo. Amante de los placeres mundanos, de un vinito y de una buena comida picante, es el compañero ideal para las fiestas familiares. El único secreto, aguantarlo despierto en el antes y en el después. Hoy suegro cumples 70 años, disfrútalos y no te olvides nunca del chiste de Anselmín, por favor.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Madrid 2020: la Botella medio llena o medio vacía



Madrid tendrá que esperar a ser olímpica. Desde Buenos Aires llegaban malas noticias en un viernes y sábado cargados de euforia y hasta un poco de arrogancia, que se convirtieron en perplejidad, incredulidad y algo de injusticia para todos los que esperábamos que Madrid por fin tuviera sus juegos olímpicos, pero si siempre las historias se pueden contar desde dos puntos de vista en esta ocasión más que nunca se podía ver quienes querían ver la botella medio llena o medio vacía, y entre medio de las dos puede que haya más de un interés puramente deportivo.


Buenos Aires se convertía en el punto final de un viaje en el que ya casi estaban todas las cartas echadas. Según los medios de comunicación españoles España partía como clara ganadora y aunque intentaban sosegar sus palabras dejando algún resquicio a la duda, aportaban datos con todos los apoyos que tenía nuestra delegación dentro de los miembros del Comité Olímpico Internacional. La lluvia torrencial que cayó en el momento de la presentación española parecía convertirse en una metáfora del despertar de una realidad.


La batalla por el tercer intento de ser olímpico había comenzado desde las cenizas de las dos derrotas anteriores, y eso guste o no, se nota. En Madrid 2012 pasó el corte olímpico por detrás de París, pero al final ganó Londres. En Madrid 2016 pasó el corte olímpico por detrás de Tokio, pero al final ganó Río de Janeiro que casi queda eliminada en la primera votación. De esos restos nació Madrid 2020, intentando organizar un proyecto olímpico low-cost y centrando en este valor su principal fuerza. Así se comenzó con una discutida elección de la marca que a muy pocos gustó y que sólo por su poca inversión económica teórica se pretendía justificar, y digo teórica ya que luego una agencia se encargó de cobrar lo que no se había hecho en primera estancia alegando mejoras y otras cosas.


Todo el proyecto se presentaba como sin casi gasto para los ciudadanos madrileños o españoles, el factor de tener casi el 80% de las instalaciones construidas parecía ser el gran valor de nuestra candidatura. Claro error estratégico nacido de los propios miedos internos, en lo que se quería hacer virtud venía escrita la pena. A un Comité Olímpico Internacional que quiere la mayor proyección mediática de unos juegos cargados de espectáculo, pabellones espectaculares y todo lo que contribuya a ingresos publicitarios les puede interesar promover una candidatura low-cost. Pero nuestros políticos y los medios de comunicación seguían creyendo que ese era un valor importante.


Y no quiero decir que no sea importante, pero los valores de nuestra sociedad actual, nos gusten o no nos gusten potencian valores como el espectáculo antes que el esfuerzo personal, aunque todo se pretenda liar y enmarañar para enmascarar los verdaderos objetivos. Un deportista espectáculo acapara casi todo el prime time de las televisiones y los que se esfuerzan pero quedan últimos sin casi medios se convierten en vídeos que se comparten en las redes sociales para aquellos que no quieren ver sólo lo que nos quieren vender desde la caja tonta, que no desde la Caja Mágica.


Por eso si se decide ir en una apuesta ganadora para ganar unas votaciones, nunca se puede ir desde un punto de vista contenido y low-cost, y menos cuando los que lo eligen no tienen ese problema, ya que como he dicho antes, lo que uno considera virtud se puede acabar convirtiendo en nuestra losa. Pero claro está, que lo que no es bueno para unos, era muy bueno como discurso para todos los madrileños y españoles, que después de tanto ajuste y recorte, entendían esta estrategia como la más válida, a la que se sumaba la del propio ego de no ser derrotados por tercera vez.


Pero mientras en España, políticos y medios de comunicación nos querían hacer ver lo que sólo ellos veían, en el resto del mundo lo tenían mucho más claro, y es que desde fuera las cosas se entienden mucho mejor. Imaginemos por ejemplo que sin gastar nada de nuestro dinero tenemos que organizar una fiesta por todo lo alto para vender los valores de la amistad y se nos presentan dos presupuestos, uno ajustado de precio, en el que nos dicen que van a reciclar el 80% de las cosas que van a poner y que lo hacen así porque están en crisis, a poco de ser invertidos y ya era el tercer presupuesto que nos pasaban sin haberles elegido; el segundo presupuesto, por contra, se llena de ilusión, de carteras llenas de dinero y con todo nuevo por construir. ¿Cuál elegiríais?


Por eso fuera de España las apuestas estaban muy claras, Tokio era la clarísima ganadora y Madrid sólo en alguna pequeña ocasión y por muy poco se pudo poner segunda, aunque ocupó casi siempre la tercera posición de las tres candidatas. Alguien puede creer que en este tipo de votaciones importa realmente las emociones, la nostalgia o las buenas intenciones, en detrimento de la repercusión económica y de los negocios añadidos alrededor de unas olimpiadas. ¿Se gana más con una sede reciclada o con una sede por construir?


Además de estos factores, las intervenciones de nuestros políticos fueron penosas, quitando la del príncipe Felipe que parecía más técnico que muchos ellos, las declaraciones y el nivel tan bajo de nuestros representantes, dudo yo que hubieran cambiado cualquier decisión de los miembros del comité a no ser que fuera a cambiar a peor.



Justificar como se puede ver en este vídeo que somos muy majos y muy simpáticos, aunque algunos no, parecen argumentos de muy poco peso para alguien que quiera de verdad conseguir una candidatura olímpica. Cuando algo se quiere se puede conseguir, pero cuando se asiste como convidado de piedra a algo que desde fuera tenían claro que si nos hubiera tocado sería un auténtico problema económico, y para resolverlo se confía en la improvisación y en el bla, bla, bla sin ningún tipo de estrategia pasa lo que pasa.


Y que puedo decir de la alcaldesa Ana Botella, su forma de presentar una candidatura olímpica hace que cualquier trabajo por muy bueno que esté planteado y ejecutado se quede en la anécdota y en un deseo de que no hubiera sucedido. Diversas ruedas de prensa previas la iban dejando como una representante que no tenía categoría para abanderar el proyecto que quería llevar adelante.



Su pronunciación en inglés y el detalle del café con leche en Madrid dejan un claro ejemplo de dónde no hay que llevar una presentación que quiera ser ganadora. Recuerda el discurso a los de la niña de Rajoy o a otros, donde el chascarrillo se come a todo lo bueno que se hubiera podido contar. Sinceramente lamentable.


Y así, con todos estos antecedentes pasó lo que tenía que pasar. Mientras en Buenos Aires se veía muy claro por todos los medios que no eran españoles que Madrid sería la última y Tokio la primera, en España todos se encargaban de hacer crecer una bola y un sueño que sólo veían los que lo querían ver, posiblemente potenciados por otras cúpulas que precisan de otros focos de atención para evitar que se siga poniendo el foco de la noticia donde tal vez interese mucho menos. La pena fue ver la ilusión convertida en desilusión de todos los que al calor de las noticias esperaban algo casi imposible.


Y finalmente, ganó Tokio, una lógica ganadora que aporta seguridad, nuevas instalaciones y valores olímpicos para justificar los verdaderos objetivos económicos del negocio que suponen las olimpiadas. Poco importaba para su elección el factor emocional de que para Tokio sean sus segundas olimpiadas y ni Madrid, ni Estambul han celebrado ninguna, y además, Estambul se ha presentado en cinco de las últimas seis convocatorias, pero los negocios son así. A nadie en el mundo le sorprendió su elección, salvo en España, un dato para reflexionar, sin duda.


A pesar de ello, la delegación madrileña se mostraba contrariada y fuera de cámara indignada. Normal, en todos aquellos que habían ido a apoyar y que encima de la mesa sólo ponían los valores deportivos como gran factor de victoria, pero de la misma forma que en el deporte no siempre gana el mejor, así hay que entender esta nueva derrota. Las palabras vacías y los discursos que defienden mentiras que sostienen a un gobierno que vive del desconocimiento de los ciudadanos, tiene en lo que ha pasado en Buenos Aires su más claro ejemplo.



Por suerte, ante las cámaras el Principe Felipe aguantaba el tipo y deportivamente aceptaba una derrota. Por pena, seguro que a la vuelta se intentan minimizar las verdaderas razones de la elección perdida, y como nos tienen acostumbrados nuestros políticos a no asumir errores y achacárselos a los demás.


No quiero acabar esta reflexión sin felicitar a todos aquellos que de corazón creen en el espíritu olímpico y que ajenos a los compadreos que se ejecutan en los despachos, no entenderán nunca como pueden suceder todas estas cosas. Sus valores son los que no debemos perder nunca y con ello y una buena estrategia y decisión se podrá conseguir ver a Madrid como sede de unas olimpiadas.



De todas formas, después de ver este vídeo uno puede sacar unas conclusiones muy claras del por qué no hemos ganado una vez más la sede olímpica de Madrid, y es que tal vez, haya una persona que es gafe en todos estos asuntos. Habría que reflexionarlo para la próxima vez.

jueves, 1 de agosto de 2013

De-senchufado y de-vuelta



Ya estoy aquí. Mirando la pantalla de mi ordenador y moviendo los dedos sobre las teclas para contar mis historias. Después de un tiempo desenchufado, al principio por obligación, por problemas con la conexión de internet que duraron más de lo deseado en un mes de julio tortuoso de llamadas a teleoperadores/as que dan lo mejor que pueden, pero que chocan contra la mala suerte de cables que se sueltan solos y no se sabe donde están. Después la desconexión fue voluntaria, volcado en mis proyectos profesionales y viajando de un lado a otro se me hizo muy difícil estar al día con todos vosotros.


Ahora, el 1 de agosto, estoy de vuelta, retomo mis historias, con más fuerza si cabe y con mucho mono de escribir, de contar lo que me ha pasado, las historias tristes de muertes y funerales y la cara divertida de la vida que nos rodea todos los días.


Vuelvo en el día en que Rajoy hablará sobre el caso Bárcenas, después de una gestión nefasta de la comunicación de crisis para todos los españoles, brillante para los que se quieren mantener en el poder a toda costa. Hablará y seguro que no pasará nada, la justicia, lenta para ser eficaz, viene bien para los intereses políticos, y sino, al final, siempre nos quedará el Supremo.


Vuelvo en el día que se cumple una semana del mayor accidente ferroviario de los últimos 40 años, un accidente en el que las imágenes han captado el antes, el momento y el después de un accidente al que la tecnología no podrá devolver las vidas, pero ayudará a que se eviten nuevas.

Vuelvo el día en que muchos os iréis de vacaciones y además de aplicados los consejos de Superratón, no os olvidéis de disfrutar lo máximo que podáis, para los que no os vayáis de vacaciones, aplicados el mismo consejo, funciona.

Ya estoy de vuelta. Gracias por estar ahí.

viernes, 7 de junio de 2013

Sin y con



Pedro y Maite, son grandes, y más ahora. Por fin, después de algún tiempo uno es sin y otra es con. Pedro Ignacio acaba hace poquitos días de volver a quirófano para quitarse una hernia, los últimos años no han sido muy agradables para él y los hospitales, pero por fin ya es un sin hernia y sin hospitales. Maite recientemente ha empezado a currar, después de un largo período en el paro, que no es agradable para nadie, pero el tiempo todo lo recupera y ahora ya es una con trabajo y con ilusión.


Una pareja que se lo merece, y a la que nos unen unos cuantos años ya de conocernos como novios, como profesora, como camarero, con hijos, sin hijos, compartiendo curro o con el corazón en la mano en un quirófano. Todo pasa y todo llega, y ya es hora de disfrutar de los sin y de los con.


Seguro que pronto nos vemos y podemos recuperar celebraciones perdidas en los huecos en los que nos dejen nuestros cuatro infantes, pero hay mucho que celebrar. Prometo mucho con y espero que sin resaca, que ya no somos tan jóvenes.

jueves, 11 de abril de 2013

Los topos errantes I: Hirō Onoda



Después de rebuscar entre las páginas del viejo libro de Los Topos, investigando me he topado, y nunca mejor dicho, con las curiosidades de tres topos japoneses de la II Guerra Mundial, todos en condiciones distintas a la de los republicanos españoles, los japoneses Hirō Onoda, Shōichi Yokoi y Teruo Nakamura quedaron abandonados en el frente de combate y allí aguantaron escondidos sin saber que la guerra ya había finalizado, continuando algunos de ellos con su labor de espionaje al enemigo y esperando que sus tropas llegaran para atacar o para salvarlos.


Hirō Onoda
9/3/1922
Onoda fue entrenado como oficial de inteligencia por el comando Futumata de la escuela de Nakano durante la II Guerra Mundial, inmediatamente junto a otros compañeros el 26 de diciembre de 1944 lo enviaron a la isla Lubang en Filipinas. Sus órdenes eran muy claras, debía hostigar con ataques de guerrillas a las trompas estadounidenses, que muy pronto invadirían la isla, y especialmente debía atacar la pista de aterrizaje y el embarcadero del puerto para que no pudieran ser usados por el enemigo. Y la última de sus órdenes fue que no debía rendirse ni suicidarse bajo ninguna circunstancia.



Al desembarcar en la isla se sumó a un grupo de soldados japoneses que ya estaban allí con anterioridad, los soldados eran de rango superior a Onoda y a pesar de que les transmitió sus órdenes, éstos le impidieron llevar a cabo su misión. Así, el 28 de febrero de 1945, las tropas de EEUU tomaron sin ningún problema la isla. Sólo quedaron Onoda y tres soldados, el resto o habían muerto en refriegas con los norteamericanos o se habían rendido. Onoda fue ascendido a teniente y ordenó a los tres soldados que quedaban tomar las colinas de la isla.


Onoda vivió en las montañas junto con Yichi Akatsu, Shoichi Shimada y Kinshichi Kozuka, se ocultaron y evitaron combates con su enemigo conocedores de su debilidad, siempre en espera de su rescate. En octubre de 1945 desde unos aviones lanzaron unos folletos anunciándoles del fin de la guerra diciendo: "La guerra terminó el 15 de agosto de 1945 ¡Bajen de las montañas". Onoda desconfió. A finales de ese mismo año volvieron a lanzar nuevos folletos ahora firmados por la rendición del general Tomoyuki Yamashita, lo examinaron y decidieron que era un nuevo engaño. Ya llevaban un año ocultos en la montaña. Yuichi Akatsu se alejó de sus compañeros y acabó rindiéndose a las fuerzas filipinas en 1950 e informando de la existencia de más soldados en las montañas. Onoda se volvió todavía más vigilante y cuidadoso en sus movimientos.


Los años siguientes se lanzaron nuevos folletos con fotos y cartas de familiares, pero Onoda siempre pensaba que era una trampa. En 1953 Shoichi Shimada cayó herido en un tiroteo con unos pescadores y finalmente fue asesinado por un grupo que salió en su busca. El último compañero de Onoda, Kinshichi Kozuka, fue asesinado por la policía local el 19 de octubre de 1972 mientras hacía tácticas de guerrilla quemando arroz junto con Onoda. Norio Suzuki un joven estudiante japonés salió en busca de Onoda conocedor de las noticias, el 20 de febrero de 1974 lo encontró y se ganó la confianza de Onoda, pero se negaba a rendirse esperando órdenes de un superior. Suzuki se hizo unas fotos con Onoda y las llevó a Japón como prueba.


Suzuki localizó al mando superior de Onoda, el mayor Taniguchi, ahora librero, y lo llevó hasta la isla Lubang e informó a Onoda de la derrota de Japón y de que debía deponer las armas. El teniente Onoda finalmente salía de su auto-cautiverio después de 29 años escondido en la selva de la isla filipina. En la rendición portaba su uniforme, su espada, su fusil tipo 99 Arisaka en perfecto uso, 500 cartuchos y algunas granadas. Se convirtió así en el penúltimo soldado japonés en rendirse tras la guerra, el último fue Teruo Nakamura.


El entonces presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos, le otorgó el indulto a pesar de que en esos 29 años había matado a una treintena de hombres y había participado en varios tiroteos con la policía local. Onoda pudo por fin regresar a su Japón natal y fue recibido como un héroe y conminado a que formara parte de la Dieta de Japón, el máximo poder del estado de acuerdo con su Constitución y control político del país.


Publicó su propia autobiografía No surrender: my thirty-year war (Sin rendirse: mis treinta años de guerra). Onoda se convirtió en una persona publica que no entendía que lo que había hecho fuera objeto de tanta devoción y criticaba profundamente la debilidad de los valores tradicionales japoneses, lo que le llevó en abril de 1975 a salir de Japón hacia Brasil acompañando a su hermano mayor que ya estaba allí instalado dedicado a la cría de ganado. Se casó en 1976 y fue un líder para la colonia japonesa brasileña.


En 1980 después de leer que un adolescente japonés había asesinado a sus padres, decidió regresar a Japón y creó el Onoda Shizen Juku (Escuela de la naturaleza Onoda), un campamento para inculcar los valores tradicionales japoneses para la educación de los jóvenes. En 1996 volvió a la isla Lubang y donó en la escuela local 10.000 dólares americanos. En la actualidad todavía sigue vivo, todo un topo errante.



















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Los topos autóctonos I
Los topos autóctonos II
Los topos errantes II: Soichi Yokoi

jueves, 4 de abril de 2013

Rajoy I, el ausente



Hay determinadas cosas que creo que no se deberían permitir, y que sucedan nos indican claramente el nivel humano de las personas que nos dirigen. No entraré en analizar los buenos augurios que nos emplaza "nuestro" presidente Rajoy I, el ausente, en lo referente a la economía, en lo que nuevamente es un bla, bla, bla. Lo verdaderamente importante es el cómo lo hace y cómo lo dice. Tras tres meses sin comparecer ante los periodistas en España, ni ante los españoles, lo hace una vez más parapetado ante un plasma, sin dar la cara y sin aceptar preguntas. Además de una crisis económica, tenemos una gran crisis ética.


De la primera dicen que nos sacan el año que viene, y curiosamente nadie se lo cree, de la segunda, de la crisis ética, a cada día que pasa nos empujan hacia un final más dramático, colocando mucha más presión y dinamita en una gente harta de dar la cara por sus políticos, de pagar sus platos rotos y los de los banqueros, harta de sufrir recortes que ellos no se aplican, para que luego salgan a hablarles desde un plasma, con toda la protección que les otorgan sus amigotes y dispuestos a contar todas las mentiras que hagan falta con la impunidad que da el saber que nadie te puede contestar.


Los periodistas, en un puro ejercicio de no saber bien que hacer, estoy seguro que más de uno se habría marchado y habría dejado a esa televisión hablando sola, que era lo que realmente estaba sucediendo, pero entiendo que la imagen que ayer nos pudieron mostrar era tremendamente reveladora. Por momentos me recordaba ese plano de las películas apocalípticas en las que tras invadirnos los alienígenas o marcianos, el presidente de los Estados Unidos emitía un mensaje a todos los ciudadanos, bien protegido en su avión para que nadie le hiciera nada. Y en cierta forma lo de ayer fue así.


Alguien se imagina al presidente de los Estados Unidos de América dando una rueda de prensa, en un plasma de televisión, estando en el cuarto de al lado. Los pueblos, si se quieren llamar sensatos, tienen que ir más allá de las ideologías y valorar a las personas que tienen delante. Evitar preguntas y no dar la cara a los problemas es un signo evidente de ineficacia, derrotismo y manipulación, mucho más propio de los dirigentes que no tienen nada de democráticos.


Es más, en la mayoría de países hay todo un respeto institucional hacia las ruedas de prensa, los políticos no sólo representan a sus ciudadanos el día en que ganan las elecciones, tienen la obligación de responder y dar la cara siempre que se lo solicite la ciudadanía. El respeto entre políticos y periodistas es tremendamente profesional y en muchas democracias estas faltas de respeto no pasarían tan en balde si los propios periodistas no se dejaran perder en ocasiones por sus forofas tendencias políticas.



Pero "nuestro" presidente desde hace más de tres meses y subiendo no ha hecho declaraciones en nuestro país, tan sólo fuera de él, y controlando las preguntas que le hacían. Si tan convencido está como presidente que el respeto que les debe a todos los españoles es dar la callada por respuesta o bien dejar que le vean por un plasma, sería todo un detalle que hiciera lo mismo en Europa o en cualquiera de sus visitas protocolarias al extranjero, veríamos que decían de él si sólo lo vieran en un televisor, y creo que no serían adjetivos muy halagadores.


Lejos quedan los momentos de período electoral en el que "nuestro" presidente paseaba por la calle y se liaba a estrechar manos de ciudadanos, prometiendo y prometiendo lo que luego no se ha cumplido. Visitaba mercados de abastos, colegios, asociaciones,… todos con palabras bonitas, grandes abrazos y choques de mano, para ahora verlos a través de un plasma.


Está claro que una vez que se consiguen los votos, el trato hacia los ciudadanos cambia, y donde antes había cariño y afecto, ahora hay desprecio y distancia. Lamentablemente, cuando se acerquen los momentos electorales todo volverá a repetirse de nuevo, y se les llenará la boca de decir que practican la transparencia, lástima que confundan transparencia con invisibilidad.


Pero que puede decir un "presidente" que en su perfil de Facebook apenas tiene 90.399 fans, ni sus propios votantes le siguen. Tengamos en cuenta que Kiko Matamoros tiene 108.082 fans, el artista Hueccø 111.664 fans, el propio programa Sálvame 119.928 fans, pero muy lejos de los 10.266.374 de Iker Casillas, los 44.116.384 de Leo Messi o los estratosféricos de 56.244.470 de Ronaldo. También destaca que las imágenes que usan de la declaración que dio en el plasma ponen unas fotos como si las hubiera hecho delante de todos los periodistas, a quién querrán engañar.


En la del Partido Popular pasa un poco de lo mismo, pero con tan sólo 54.797 seguidores, y un más que curioso hashtag #LasmedidasdeRajoy, hay que reconocer que aunque sean políticos y con la que les está cayendo humor no les falta.


Así es como actua "nuestro" presidente, un político que sin lugar a duda se está ganando a pulso el título de Rajoy I, el ausente. Ciertamente muy triste.

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