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viernes, 27 de diciembre de 2013

A propósito del 2013



Ya quedan pocas horas de este año que nos tocó vivir, del 2013. Un año plagado de luces y sombras. Un año en el que he disfrutado como pocos de la vida en mayúsculas y un año en el que también he probado los sinsabores de la tristeza. Un año de contrastes, de risas y lágrimas, de verdades y mentiras, de firmeza y de dudas. Un año que acabado en 13 sólo podía traer buena y mala suerte a partes iguales.


Un año en el que nació Naia, mi asturianina. Un año en el que estudié y me formé como nunca para intentar dar un salto en mi camino profesional. Un año en el que pude cumplir el sueño de mi juventud de tener una moto. Un año en el que la gente me demostró que la solidaridad se lleva en la sangre. Un año abierto a la amistad de a pocos y en el que me reencontré con mi mejor pasado. Un año de sol, de pocos fines de semana de descanso y de poco sueño. Un año que no me gustaría olvidar.


Un año en el que también dejó huracanes y pobreza. Un año en el que las mentiras y la corrupción de los políticos taparon la verdad de la gente, negando el futuro lógico de un mundo mejor. Un año en el que se apagaron estrellas que sentía cercanas. Un año en el que los caminos no tenían una sola dirección. Un año que se acaba con tristezas y alegrías. Un año para no olvidar por lo bueno y por lo malo. Un año que acabando en 13 no podía ser de otra forma.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Por fin motero



Desde el día de mi cumpleaños en junio pasado he cumplido, a medias, uno de mis sueños, tener moto. La verdad que me pilla ya un poco grandecito en todas las dimensiones, pero la casualidad y la comodidad para aparcar donde quiera en una gran ciudad me llevaron a tomar la decisión. Conseguirlo era difícil, no tengo carné de moto y no había conducido en mi vida ninguna moto, ni una simple Vespino.


A eso se sumaba que no me gustan las moto tipo scotter o similares, mi estilo va más hacia las motos tipo custom pero sin exagerar. Así que me tocó ponerme a buscar motos de 125cc que cubriesen esa expectativa. Di con algunas pero para alguien que no ha llevado nunca una moto y que no sabía si me iba a convencer los precios eran elevados y una de segunda mano no me atrevía por mi propia experiencia en el sector.


Hasta que di con esta moto, la Keeway Superlight 125 limited edition, cuando la vi me encantó ya que cuadraba perfectamente con mi estilo de moto, ruedas anchas, robusta, negra, con un estilo retro hacia las motos alemanas de la segunda guerra mundial,… vamos, que me encajaba perfectamente, y todavía mucho más el precio, es lo que tiene se una moto china, por fuera perfectas y por dentro os contaré (de momento sin problemas, salvo por lo mal que funciona el botón de los intermitentes).


Con la bici los días de invierno es complicado y ir por la calle más que un peligro. Saqué unos números de lo que me costaba aparcar en zona azul con el coche o alquilar un parking y no había duda, en dos días ya tenía mi moto. Me costó una mañana aprender a conducirla reguleramente, pero poco a poco ya le he ido pillando el tranquillo. De momento la experiencia es mucho más que satisfactoria.


Ahora casi todos los días dependo de ella, me lleva y me trae sin grandes velocidades, pero yo sólo la quiero para ciudad, corre lo justito, todo un alivio, y quitando que hay que acostumbrarse a los cambios de marchas y a veces se encasquillan todo va perfecto. Ya he cumplido un sueño, ahora el siguiente es sacarme el carné de moto y poder optar algún día a la moto que todos os podéis imaginar, pero todavía me quedan muchos kilómetros con mi moto chinaca.

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