martes, 1 de febrero de 2011

Tortilla de doce huevos



Aunque soy ducho en alguna dote culinaria tengo que reconocer que la tortilla de patata siempre se me había resistido un poco, tal vez será la paciencia con que me enseño Josema que hay que freir-cocer la patata o el saber cuando está hecho algo que no se ve si se está quemando o no, sea lo que sea es que siempre se me había resistido.


Así que el otro día me armé de valor y como siempre que esto sucede no me lío a lo corto sino que me paso un poco y me decidí a hacer una tortilla pero de doce huevos.


En el momento que empece a preparar los ingredientes me di cuenta que mi elección había sido un poco bestia, y que tal vez el sartén no diera para tanta cantidad, y lo que era peor, cómo darle la vuelta a semejante tortillón. Al final todo salió bien y lo mejor eran algunas guindillitas que llevaba en el interior.


Pero a las pruebas me remito y como podéis ver en la foto, tan mal no salió la tortilla, pero lo mejor era como sabía, estaba como nos gusta, como las tortillas de Madrid, hecha por fuera pero jugosita por dentro, si con esto no habéis salivado un poco o es que ya habéis comido algo o es que no tenéis hambre. Lastima que no os pueda invitar a probarla por que ya no queda ni el plato.


lunes, 31 de enero de 2011

Y ni una castaña



Mañana de enero fría en Zaragoza, la gente se aprieta en sus abrigos y camina como poseída intentándo no pararse por nada, la cara fría, las manos frías, los fumadores fríos a las puertas de los bares y la castañera, ¿dónde está la castañera? ¿dónde están esas castañas calientes que te quemaban las manos y te hacían entrar en calor? Tan sólo queda un cajón verde hipermoderno que les dejo nuestro Ayuntamiento de un color verde pino que más parece un puesto de vigilancia que el hogar de una castañera.


De pequeño los inviernos eran cortos de visibilidad, principalmente por dos causas, la niebla que penetraba en la ciudad desde el ebro y luego por la dificultad que era mirar entre el gorro y la bufanda con la que me había embalsamado como si fuera una momia mi madre al salir de casa, eras como un ninja pero con bufanda de cuadros escoceses y con una bola al final del gorro. Caminabas por las calles observando y mirándolo todo y te preguntabas por qué toda la gente fumaba, hasta yo a veces fumaba (al menos, eso era lo que me parecía el vaho que salía de la boca en invierno), y allí en los soportales del Paseo Independencia cuando aún estaba el sepu, los helados italianos y el león de correos que siempre me miraba, estaban las castañeras, siempre arropadas de gente, con veinte capas de ropa, sus sayas hasta los tobillos y más allá, delantal hasta la cintura y un imprescindible pañuelo a la cabeza, y junto a un brasero sobre el que asaban sus castañas, que jalonaban dos sacos, el de castañas y el de carbón, te preparaban un cucurucho de papel en el que apenas entraban unas pocas castañas.


La primera castaña abrasaba y provocaba unos movimientos eléctricos en la boca de abrir y cerrar para intentar soportar el dolor, pero las demás ya estaban a mejor temperatura. Me encantaba ya que era el momento en que mi padre o mi madre, me quitaban la bufanda como si fuera una peonza para dejar al descubierto por encima de mi nariz una línea horizontal de la marca que me había dejado la misma, por fin tenía cara y manos, ya que también me podía quitar los guantes de lana con bolisas para poder comer las castañas calentitas, en las que te tenías que dejar a veces la uña, pero merecían la pena. Apenas recuerdo ese olor a brasa mezclado con el olor de la ciudad en invierno, pero ahora en pleno siglo XXI ya no nos podemos parar ni al calor, ni al olor de una triste castaña.

viernes, 28 de enero de 2011

Minifestación mediática



De camino al centro el otro día por trabajo me tocó toparme con un barullo que me sorprendió, primero furgonetas de la policía nacional de las que bajaban enormes espaldas de policías con el rostro cubierto y bien pertrechados para la guerra, un poco más al fondo un grupo de personas y frente a ellos un montón de medios de comunicación. Me acerqué más cerca interesado por saber el objeto de tan grande congregación y cual fue mi sorpresa al apreciar que tan sólo era un grupo de personas concentradas enfrente de las puertas de Endesa en Zaragoza por la subida de la luz, apenas era un grupo de 15 ó 20 personas como se puede apreciar en la foto y había tantas cámaras y reporteros casi como manifestantes.


Lo podéis comprobar en estas imágenes, la situación era un poco dantesca y me hizo reflexionar que muchas veces cuando vemos las noticias en las televisiones o en los periódicos tan sólo vemos el rectángulo que ha encuadrado el reportero y el resto del espacio tendemos a rellenarlo con la imaginación, así, si habría visto esta misma manifestación por la televisión me habría parecido mucho más numerosa que lo que realmente era, cuantas cosas creemos que son de una forma y son de otra, la opinión de este grupo de personas concitaba gran número de cámaras, pero por desgracia cuantas cosas pasan a grupos de 15 ó 20 personas y no asiste una cámara de televisión, como la presentación de un libro, o un evento que surge en la ciudad, o un concierto pequeño en un bar, os aseguro que a alguna de estas cosas, va más gente, que los que estaban con la pancarta ese día.


Es lo que tienen los medios de comunicación, ellos deciden que nos interesa, y con decir que los espectadores somos listos y sino apagamos la tele ya lo tienen todo solventado. Dichoso mundo que se vuelve la espalda a sí mismo.

jueves, 27 de enero de 2011

Dibujo by Goñi 007



Otro dibujo del 89, un año prolijo para mis dibujos, era mi primer año de Universidad y mi año de enamoramiento con Ana, los personajes los dibujé primero a lápiz entre alguna aburrida clase de filosofía y se crearon sin tener sentido de conjunto, aunque luego se convirtieron en La Banda de Atkinson en una clase de filología inglesa, de ahí los pasé a vegetal con rotuladores de diferentes grosores, la caseta del fondo era un mini homenaje a Will Eisner por sus comics de Spirit, no os perdáis la currada con el veteado de la madera. Os dejo con detalles de los personajes.





miércoles, 26 de enero de 2011

Timbre 004



004/ Menudas espaldas tengo: este timbre es de hombros poderosos, su cuerpo trapezoidal impresiona, apretado por tan sólo dos tornillos fieros superiores, los dos inexistentes de abajo dejan sus partes pudendas al descubierto, dejando entrever algún cable y otras cosas que mi decencia me impide expresar. En la casa viven tres personas de color que han decidido arrancar los pulsadores blancos por no sentirse identificados con ellos, las viviendas van de menos metros a más metros, el primero es el más pequeño y sus letras las más apretadas, para acabar con un quinto amplio y espacioso al igual que las letras. La portería arriba del todo, para que si llamas al portero se pegue todo el día subiendo y bajando. Me llama mucho la atención la abreviatura de derecha, que en este timbre es DECHA, ya para lo que quedaba podían haber puesto el RE.

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