domingo, 29 de agosto de 2010

De Barro somos



El 21 de agosto salió un día fenomenal, y nos fuimos a la playa de Barro, aparcamos con facilidad, es lo que tiene ir a su hora a las playas, pese a que haya que tirar de Arturo que siempre acaba el último desayunándose las palmeras de chocolate y los bollitos. El día estaba precioso y la marea justa para ver toda la cantidad de playas laterales que se forman en Barro. La playa estaba como veis en la foto cuando llegamos.


Y así estaba a las dos horas, ¿cómo estaba la playa? abarrrrooootttaaaaá. Parecía cualquier playa del Mediterráneo, cuando una playa tiene acceso fácil en Asturias implica masificación.


Después de tomar un poco el sol, paseamos hacia el lado izquierdo de la playa esquivando a niños y abuelos, y llegamos a una zona en la que el agua suele estar un poco estancada y no huele muy bien, pero las vistas son muy bonitas.


Volvimos sobre nuestros pasos y nos fuimos a la derecha de la playa, allí entre las rocas se genera un acceso pequeño y sobre el que hay que trepar un poco y se accede a las playas que quedan a la derecha, justo en un camping que hay pegado.


La playa aquí estaba mucho más tranquila, casi no había gente y se estaba de maravilla, de nuevo habíamos vuelto al paraíso.


El mar como siempre estaba tranquilo y su paz en contraste con las rocas abruptas y golpeadas, llenas de esquirlas y cangrejos pequeños era muy bonito.


Aquí podéis comparar la paz de esta playa y a lo lejos se ve la playa de Barro repleta de gente, nos habríamos quedado aquí todo el rato.


Nos metimos en el agua que estaba buenísima, además sin gente ni barullo el agua sabía mucho mejor.


Desde el agua si te vas más hacia la derecha se abre otra pequeña calita que está casi mojada y que rodean las rocas y por un momento parece que todo lo que te rodea es único, como el momento, y es de esos recuerdos que grabas en la mente para en el pesado invierno u otoño recordarlos y transportarte a otros mundos y recobrar la calma y el buen humor.


Pero todo se acaba, como las vacaciones, y volvimos hacia la playa de Barro, la sensación era como la de entrar en un concierto que ya está abarrotado de gente.


Y sino fijaros como acabó estando la playa cuando nos fuimos a tomar "unas Mahou si puede ser", ahora si que estaba abarrotada total.


Nos tomamos las Mahou y las cañitas con limón y sus correspondientes banderillas en el bar del camping, que estaba con bastante gente y empezaban a dar las comidas. Volvimos a por nuestras cosas y nos marchamos a comer. Este fue nuestro último día de playa de este verano, y ese mar con esas pequeñas olas y la paz de pasear entre calas sin gente me durará todavía bastante.


De camino a casa paré a hacer una foto al cementerio de Niembro que no suelo parar nunca ya que la carretera tiene muy pocas zonas para parar, además ahora están reparando esa carretera, sin duda, a pesar de ser una iglesia con cementerio tiene un encanto especial, como de cuento de hadas.


Por cierto, que había unos buenos peces en sus aguas, no lo había comentado hasta ahora pero al estar el mar tan tranquilo en todas las playas en las que hemos estado te correteaban unos pececillos rallados por todos los lados, desde luego, las playas de artificial tienen bien poco.

2 comentarios:

  1. Qué día más estupendo salió, qué buena estaba el agua, qué bien se estaba... hay!!! qué bien se está de vacaciones!!!1

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